10…9…8…7…6…

¿Cuántas veces habremos contado hacia atrás?

Ya fuera para bien o para mal, vivimos siendo siervos del tiempo. Algunos nos hemos dado cuenta de que todo es efímero. Nos esforzamos por vivir.Por disfrutar. Por aprovechar al máximo. Y por eso siempre, siempre, estamos contándo.

El tiempo nos posee. Nos preocupa. Y evita precisamente que lo aprovechemos.

Quedan exáctamente 10 días para marcharme. Para una nueva vida. Iré a vivir y a dejar pasar el tiempo a otra ciudad.

9 meses, puede que incluso llegue a 10, por redondear. Entorno a 40 semanas. 298 días, aproximadamente. Y puede que tántas cuentas hagan de esto una ironía; porque pasaré todo ese tiempo, en la “ciudad eterna…”

No se si empezar a contar desde cero. No se si considerarlo un principio, o un fin. No se si mentalmente descontar de 298 los días, para darme cuenta de que no puedo perder el tiempo. No se nada, pero se lo suficiente como para saber que todo llega y todo pasa.

Lo cierto es que, siempre he pensado que no consiste en contar hacia atrás. Consiste en mirar hacia adelante y desde allí puedes, si quieres y estás preparado, hacer la cuenta atrás.

Si quieres disfrutar, sonríe, huele, observa, llora, saborea, respira, descansa, baila, goza, practica, aprende… en definitiva, vive. Pero con esa connotación positiva del siempre fiel “carpe diem”.

No se trata de sentarte a protestar, o hacerlo de pie, tampoco consiste en quedarte esperando a que algo cambie, si es que quieres un cambio. Ni de soñar con volar, porque nunca lo vas a tener.

Se trata de ponerte de pie. Y saltar.Moverte. Avanzar hacia ello. Intentar llegar más alto que los demás, para asi, poder verlo todo desde arriba.

A veces, tener una mejor perspectiva de las cosas, es lo que marca la diferencia.

 

La ciudad eterna, panorámica. La mejor perspectiva de las cosas.

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